Homenaje a un grande anónimo


Es lo menos, que le podemos dar como homenaje a cada uno de esos hombres que entregaron la vida en España y en el mundo por luchar contra el totalitarismo de Franco, hipotecar la vida como ellos lo hicieron por sus ideales hoy día es casi una utopía. Hoy estamos demasiado corrompidos como para unirnos en la lucha de causas justas, miramos el telediario y las noticias van pasando como si de anuncios o películas se tratase, nos asombran durante 5 minutos y pronto nos olvidamos, los sucesos ya no son capaces de conmovernos y mucho menos de movilizarnos, esa solidaridad de antes ahora se ha esfumado. Por eso aunque un homenaje en este blog sabe a poco, creo necesario honrar al menos a uno de esos hombres.

Inocencio Alonso Misa fue un grande, anónimo para todos, pero enormemente grande. Su vida la conocí en la lectura de uno de esos libros que tratan de evitar que caiga en el olvido esa memoria histórica que pierde informaciones valiosas en cada una de las muertes por vejez, de los últimos testigos que vivieron durante la II república, la guerra civil, la dictadura fascista, la transición y la democracia. El libro se titula Nigrán 1936-1939 Memoria de una guerra, del historiador Juan Antonio Gonzalez, en el se relata mediante numerosa documentación y testimonios de los supervivientes, lo que fue el golpe de estado, la guerra y la dictadura en la comarca del Val Miñor, en Galicia y haciendo especial atención al municipio de Nigrán.

Inocencio Misa Alonso

Inocencio Misa Alonso

La II República

Era un joven campesino, natural de Nigrán, cuando se instauro la II República, como casi todos los trabajadores, ya fueran campesinos, marineros, mineros, albañiles, etc… estaba afiliado a un sindicato, en su caso en un sindicato local de campesinos y ganaderos, era un fiel defensor de la república democrática. Eso fue delito suficiente para ser privado de libertad.

Golpe de Estado fallido

Cuando estalló el fallido golpe de Estado, Galicia quedo en manos de los sublevados, a partir de ahí comenzó su calvario, un hombre democrático, sindicalista y en tierra de sublevados. Tenia 23 años cuando los sindicatos decidieron recopilar armas de cazadores para hacer frente a los militares, Inocencio estaba entre ellos. Los militares rápidamente aplastaron cualquier intento de organización republicana. Con la comarca controlada, comenzó el terror represivo de la Guardia Civil y la Falange. Comenzaron a aparecer los sindicalistas y políticos republicanos fusilados en las cunetas, después todo el que tuviese algo que ver con la II república. Es entonces cuando Inocencio empezó a recibir amenazas, los flechas le visitaban a menudo a su casa, sabia que en cualquier momento le tocaría el turno y se lo llevarían a dar le paseillo, así que decidió huir al monte.

Clandestinidad en los montes

Allí estuvo seis meses con otros ochenta fugitivos, vagaban por los montes de Vigo y Nigran, comían lo poco que le dejaban algunos familiares clandestinamente, se organizaban para desplazarse de un lado a otro y se protegían cuando había que huir de las batidas organizadas por la Falange con el objetivo de cazar a republicanos. Inocencio recibió un día un mensaje a través de su novia, era del Cabo Pena, quien mandaba en la zona, le citaba en un granero, si aparecía lo indultaba, si no, le acabaría cazando y asesinando, Inocencio cansado de vagar por el monte acepto reunirse con el Cabo Pena, allí en el granero, el Cabo le pidió que delatara a todos los que huían por el monte, que le dijese donde se escondían y lo amnistiaría, Inocencio fue valiente y le respondió que jamás los delataría y escapó de nuevo al monte. Con el paso del tiempo una circular de Franco, decía que amnistiaría a todos los que dejasen el monte y la clandestinidad y volviesen a sus casas. Inocencio cansado, decidió arriesgar y volvió a su casa, tuvo suerte, días después la falange encontró el escondite de los huidos, todos fueron asesinados.

Al frente de Batalla

El en su casa, lo paso mal, continuaban las amenazas pero pudo seguir viviendo, fue detenido en un par de ocasiones, la falange le tenia ganas. Inocencio sabía que lo acabarían matando, así que decidió irse al frente de guerra, se alistó con el bando nacional y se fue a luchar a Zaragoza, con un grupo de voluntarios falangistas, en el frente del Ebro. No es que cambiase de ideales, si no que era la única manera de continuar vivo, por lo menos desde un principio, aunque a la gente como a el, los mandaban de primeros al combate, casi a una muerte segura, allí compartía trincheras entre otra gente con 15 republicanos mas, todos ellos estaban deseosos de cambiar de bando, pero era difícil encontrar el momento.

Deserción

Una noche llegó el momento el y cinco de sus compañeros aprovecharon un momento de soledad y de despiste de los superiores, para arriesgar sus vidas, abandonaron la trinchera hacia las trincheras republicanas, el riesgo era mucho, por el medio había minas antipersona, los republicanos podían matarles por llevar uniforme franquista, y los franquistas podían abatirlos por desertores, pasaron la noche en medio de las dos trincheras, en medio de un inmenso tiroteo, al amanecer con un pañuelo blanco en la mano se acercaron a la trinchera republicana y allí les pidieron asilo, los republicanos en un primer momento los miraron con desconfianza pero despues los aceptaron.

Al frente de Batalla, ahora con los republicanos

Inocencio rápidamente se alistó al ejercito republicano, a la famosa Columna Durruti, estaba feliz, al fin luchaba con los suyos, por amor a sus ideales, voluntario y cobrando 20 veces mas que en el bando nacional. En el bando nacional cobraba una miseria, e iba obligado, para no ser ejecutado. Fue trasladado al frente de Madrid, allí defendió la ciudad, en la ciudad universitaria,  con la muerte de Durruti, siguió defendiendo a la república, protegiendo Barcelona.

Fin de la guerra y a los campos de concentración

Fue uno de los milicianos que defendió hasta el final a la república, participó en la evacuación de los republicanos hacia Francia, el también tuvo que cruzar los Pirineos, el delito de deserción era penado con el fusilamiento. En el país galo estuvo 6 meses en un campo de concentración, allí apenas les daban comida, dormían bajo cielo descubierto en el suelo. La gente empezó a enfermarse y a morir, el por culpa de la desnutrición comenzó a padecer ceguera. El gobierno de la república, ubicado en París empezó a enviar a esos soldados a Chile y México, que eran los pocos países que aceptaban acoger exiliados, Inocencio entonces eligió viajar a Chile, pues tenia familiares en la vecina Argentina.

Exilio

Fue trasladado en Barco a Chile, iban miles, parecian enlatados, el barco estaba lleno de piojos, fue un viaje duro, en Chile vivió como exiliado político durante varios años, se caso por poderes con su mujer, que estaba en España. Con el tiempo ahorro dinero y la pudo llevar a Chile, una vez juntos, al fin juntos, se fueron a Argentina, donde vivieron como exiliados hasta que Franco murió.

Retorno

Con la muerte de Franco, Inocencio regresó a su pueblo natal Nigrán 41 años después, allí vivió sus últimos días hasta 2007. Nunca pudo superar el trauma por lo sucedido en su vida, pero jamás se arrepintió de dar su vida a cambio de la libertad.

Con su muerte, al fin pudo descansar en paz.

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Acerca de danigc

Nacido en el 1982. Interesado en politica internacional y sobretodo en conflictos armados. Me dedico a escribir en este blog mi propia visión del mundo.
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